Los estrógenos: tu peor enemigo.

Escrito el 01/02/2021
Fabri Orlandi


Hoy vamos a tratar un tema hormonal, muy relacionado con el sobrepeso y las hormonas femeninas, que en hombres, puede suponer un verdadero quebradero de cabeza para mantener nuestra salud y figura. Y en mujeres también tiene su problemática, cuando los excedemos. Siempre.

Los hombres producen estrógenos a partir de la conversión de las hormonas masculinas (androstenediona, testosterona), una función que hace una enzima llamada aromatasa. Esta enzima la encontramos especialmente en las células de grasa, por tanto, cuanto más grasa, más aromatasa, y, consecuentemente, más cantidad de estrógenos fabricados a partir de la testosterona y la androstenediona.

El peligro de altos estrógenos y el sobrepeso.

Cuando hay un exceso de estrógenos, es un desastre, puesto que hay muchísimos hombres sedentarios y con grasa acumulada en los pechos que tendrán un susto tarde o temprano. Se ha comprobado que cuando se frena la aromatasa y se pierde peso se normalizan los niveles de estrógenos, por lo cual se reducen las inflamaciones y todos los problemas provocados por el exceso de estrógenos.

Un exceso de estrógenos es una consecuencia de padecer obesidad, es un exceso, una condición, no una enfermedad per sé. Pero realmente,

Así que perder peso es muy importante, porque si la aromatasa está en las células de grasa, adelgazar permitirá reducir la aromatasa y, como resultado habrá menos conversión de hormonas masculinas en estrógenos.

Los niveles muy elevados de estrógenos en sangre están relacionados con cánceres de mama, endometrio, próstata, colon u ovarios. Para evitar que esos niveles se eleven debemos cuidar nuestra alimentación y practicar ejercicio físico de forma regular.

Existen dos tipos de estrógenos: los estrógenos endógenos, que son los producidos por nuestro propio cuerpo; y los estrógenos exógenos, que proceden de la alimentación y de los disruptores endocrinos que llegan a nuestro cuerpo y que tienen un efecto mimético con los estrógenos.

Por tanto, controlando la producción endógena de estrógenos y la ingesta de estrógenos exógenos conseguiremos un equilibrio que nos protegerá frente a muchas enfermedades. Para ello debemos potenciar ciertos alimentos y reducir otros al mínimo.


Dieta antiestrogénica: la clave para regular las hormonas

  • No exponerse a los xenoestrógenos. Los tóxicos ambientales con función hormonal o los también llamados disruptores endocrinos son: los parabenos (cremas de cuerpo, champú, maquillaje, pasta dental…), el BPA (envases de plástico), el PFOA (teflón de las sartenes antiadherentes, plástico de dentro de las bolsas de palomitas que se calientan al microondas), los pesticidas y los herbicidas.
  • Vida tranquila. Es importante evitar las situaciones de estrés mantenido.
  • Evitar los fitoestrógenos. El hecho de comer más de cinco raciones de soja a la semana no nos protege hormonalmente.
  • Alimentos prohibidos. Se tiene que rechazar la carne, los lácteos y los derivados de animales criados con hormonas, además del café y el alcohol, que hacen aumentar los estrógenos.
  • Alimentos que ayudan a frenar la aromatasa. Regaliz, champiñones, coriolus, lino, sésamo, pasiflora, canela, té verde, cítricos, frutas del bosque, granada, perejil, apio, espárragos, avellanas, pistachos y piñones.
  • Comer más crucíferas. Col, brócoli, berro, rúcula, nabos, chirivía, mostaza, rábanos… Tenéis que tomar al menos una ración tres veces por semana.

Orlander, evita excesos en lo siguiente para regular tus niveles de estrógenos.

Para conseguir un buen equilibrio hormonal debemos evitar esos alimentos que influyen negativamente en la producción excesiva de estrógenos, ya sea de forma directa o indirecta:

  1. Trigo. Galletas, pan, palitos, harina, tostaditas, etc. Provocan una subida brusca del azúcar en sangre.
  2. Azúcar. También provoca que aumente el azúcar en la sangre.
  3. Leche de vaca. Aumenta la insulina y los estrógenos.
  4. Soja. Contiene unos fitoestrógenos que aumentan los del propio cuerpo.
  5. Café. Impide una correcta desintoxicación hepática.
  6. Bebidas azucaradas, zumos y refrescos. Aumentan los niveles de azúcar en sangre.
  7. Alcohol y cerveza. Impiden la correcta desintoxicación del hígado.
  8. Edulcorantes. Alteran la microbiota y causan desequilibrios hormonales.
  9. Carne roja. En exceso, de mala calidad y sin un buen acompañamiento de hortalizas, provoca una subida de los estrógenos.

Espero haberte ayudado hoy, Orlander, si quieres seguir mejorando en tu nutrición, no te olvides de descargar mi nueva guía, las 9 claves de tu dieta, pulsando aquí. Feliz día.


Contactar

Volver a noticias