Deportado por publicar contenido íntimo de su ex pareja en un acto de venganza.

Escrito el 24/12/2020
Koke Lo


En estos momentos Fabricio Da Silva estará poniendo pies en su suelo natal, Brasil, tras ser deportado de Australia por publicar (en un acto de venganza) contenido íntimo de su ex-pareja en la plataforma Onlyfans.

La venganza le ha salido cara a Fabricio Da Silva Claudino, exactamente una deportación y una cuantiosa multa. A este auxiliar de vuelo brasileño no le sentó muy bien que su ex pareja pusiera fin a su relación. 

Parecían la pareja perfecta. Fabricio y su chico se habían conocido en Brazil. Ambos decidieron seguir con la relación y mudarse a Australia, donde compartirían casa y vida durante unos meses. Da Silva era además de TCP en vuelos internacionales, un reputado "sexfluencer" en OnlyFans con 130,000 seguidores. Así que acostumbraba a subir videos de contenido adulto en su plataforma y con ello ganaba grandes cantidades de dinero. Por otro lado su pareja, era un joven australiano que prefería mantenerse en el anonimato. Todo parecía fluir y apuntaba a que serían la pareja definitiva.



Sin embargo la relación llegó a su fin, se apagó la llama del amor y Fabrició no estaba dispuesto a aceptarlo. Así que en un acto de venganza y despecho, el brasileño decidió hacer público en su perfil de OnlyFans un video que había grabado con su chico manteniendo relaciones íntimas. A su ex esto no le sentó bien y escandalizado por la publicación de su video íntimo decidió denunciar a Fabricio. 

Unas semansa después, en febrero, durante la celebración del juicio, Da Silva aseguraba que el video había sido grabado con el permiso de ambos, cosa que su ex negaba. Pero el juez no tuvo dudas. Pudo deducir que el clip había sido grabado sin el consentimiento de su ex pareja ya que a lo largo de la grabación en ningún momento se observa al australiano mirar directamente a cámara sino que siempre salía de espalda. Así testificaba la víctima:

El tipo que pensé que conocía resultó ser un completo extraño. Mi dignidad se vendió por $ 12,99. Mi rostro se convirtió en nada más que una herramienta de promoción... Me siento sucio, perdí mi identidad para siempre.

Con esto y la prueba testifical de la víctima, el juez del Tribunal Local Central de Sydney lo tuvo muy claro, Fabricio es culpable de difundir imágenes privadas sin consentimiento (pornografía pro venganza). Y llegó la condena: prisión de 11 meses. 

A día de hoy Fabricio ya ha cumplido 7 meses de condena por lo que los cuatro meses restantes que le quedan por cumplir, podrá ser conmutados con su deportación a Brazil.  Así que el condenado ya se encuentra en su país de origne y por lo tanto puesot en libertad. Por su lado la víctima, se encuentra en estos momentos eliminando los tatuajes de su piel y que pueden ser reconocidos fácilmente en el video. Quiere borrar su pasado para que nadie pueda señalarle por la calle.


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